
Poema al
Mercado de Quinta Crespo.
Quería comer caraotas
y ningún abasto tenía.
Tuve que agarrar un carrito
y aventurarme en Quinta Crespo.
Luego de pagarle al señor del carrito
y esperar que me diera el vuelto
me bajé y crucé la calle.
Pregunté puestico por puestico
a ver si tenían las caraotas
pero nadie tenía.
Ayer ví que un señor vendía
en bolsas unos granos brillantes
y negros,
pero hoy el señor no se veía.
tuve que caminar y caminar
hasta dar con ellos.
Cinco mil Bolivares cada kilo.
pero vale la pena
cada puya por ellos.
Con azúcar por encima y queso rayadito.
Refritas en la mañana o en la noche por el frio.
Hummmm
Dos bolsas me llevé.
Y luego di unas vueltas,
estas sí dentro del mercado.
Por más que no me creas
quedé enfrascada dentro del mercado.
Parecía una niña jugando a que hacía compras.
Hamacas, pantaletas y sostenes,
Queso, pescado y carteras.
Papas, carnes y ropas
Cuatro, adornos y maracas.
Hasta hilo vendían.
Quedé enviciada con las ventas
enviciada con todo,
con la gente, con la mercancía
con el olor a carne y pescado fresco,
con las texturas de cada tela
con la misma gente
que camina siempre al contrario.
Fascinante.
Peligroso.
Es Quinta Crespo.
y ningún abasto tenía.
Tuve que agarrar un carrito
y aventurarme en Quinta Crespo.
Luego de pagarle al señor del carrito
y esperar que me diera el vuelto
me bajé y crucé la calle.
Pregunté puestico por puestico
a ver si tenían las caraotas
pero nadie tenía.
Ayer ví que un señor vendía
en bolsas unos granos brillantes
y negros,
pero hoy el señor no se veía.
tuve que caminar y caminar
hasta dar con ellos.
Cinco mil Bolivares cada kilo.
pero vale la pena
cada puya por ellos.
Con azúcar por encima y queso rayadito.
Refritas en la mañana o en la noche por el frio.
Hummmm
Dos bolsas me llevé.
Y luego di unas vueltas,
estas sí dentro del mercado.
Por más que no me creas
quedé enfrascada dentro del mercado.
Parecía una niña jugando a que hacía compras.
Hamacas, pantaletas y sostenes,
Queso, pescado y carteras.
Papas, carnes y ropas
Cuatro, adornos y maracas.
Hasta hilo vendían.
Quedé enviciada con las ventas
enviciada con todo,
con la gente, con la mercancía
con el olor a carne y pescado fresco,
con las texturas de cada tela
con la misma gente
que camina siempre al contrario.
Fascinante.
Peligroso.
Es Quinta Crespo.
2 comments:
Jajajajajajajajajajajaja
Que genial verde :D me encanta este post... debo reconocer que me gustan los olores del mercado el olor a fresco, el ajo, el aji dulce, las hierbas, las especias... ohhhhhhh genial experiencia :D
Y me pregunto... a que olera un mercado de la India o uno concurrido de algun pais del medio oriente o en tailandia, con especies exoticas, bueno algun dia escribiremos sobre eso, un besote!
MUY DIVERTIDO TU POEMA....
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